- anoarra
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¡OÍD, HUMANOS!
¡Oíd, humanos, sentados en la orilla, riendo alborozados!
Alguien en el agua está perdiendo la vida,
alguien incesantemente bracea
en este iracundo y oscuro y pesado mar que conocéis.
Mientras embriagados estáis
con el deseo de someter al contrario,
mientras en vano imagináis
haber tendido una mano al desvalido
para amasar fortaleza,
mientras apretáis la correa
alrededor de vuestras cinturas,
¿cuándo os puedo yo hablar?
¡Alguien dentro del agua en vano está siendo sacrificado!
Oíd, humanos, reclinados gozosamente en la orilla,
pan en el mantel, ropa sobre vuestros cuerpos;
alguien desde el agua os llama.
Con sus manos cansadas golpea el pesado oleaje;
abierta la boca, con los ojos arrasados de pánico
ha visto vuestras sombras desde la lejanía,
traga agua del profundo azul cobalto y a cada momento su angustia crece.
Saca de las aguas
a veces la cabeza, a veces un pie.
¡Oíd, humanos!
Sus ojos desde la distancia aún atisban este mundo envejecido,
grita y confía en el auxilio.
¡Oíd, humanos, en contemplación sobre la plácida orilla!
Las olas golpean la orilla silenciosa,
rompen como un borracho que inconsciente se desploma,
rugiendo retroceden; y de nuevo este clamor llega desde la lejanía:
“¡Oíd, humanos!”,
y el rumor del viento resuena cada vez más descorazonado,
y su voz, en el rumor del viento, más se desvanece.
Entre las aguas distantes y cercanas
siguen resonando estas voces:
“¡Oíd, humanos!…”.
Nima Yushij. Poema ¡Oíd, humanos! 27 azar 1320 HS / 11 diciembre 1941
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